Este edificio palaciego se encuentra en el centro histórico de Valencia, en la calle Quart, que desde tiempo de los romanos fue la principal vía de acceso a la ciudad. Durante el período de la desamortización de Mendizaval, alguno de estos edificios de carácter religioso pasaron a propiedad privada, aprovechando la nueva burguesía para instalarse en esta calle que otorgaba prestigio social. A esta nueva sociedad perteneció Doña Peregrina de Echeveste, que en 1860 encarga este singular edificio. Ese mismo año se proyecta modificar el Antiguo Convento de la Puridad, para convertirlo en un edificio palaciego.

Sobre sus antiguos muros aún se descubren elementos constructivos característicos de una edificación Gótica, como son una serie de arcos ojivales.

Con la intención de darle al edificio la mayor relevancia, se encargó el proyecto al más afamado arquitecto de la ciudad, que había adquirido en París el gusto por el refinamiento de la arquitectura francesa, tan de moda en la época.

En la actualidad, el edificio se encuentra totalmente equipado para hacer frente a las necesidades de la vida moderna, gracias a los trabajos de Nieves y Carmen Ortiz Blanco